28 nov. 2015

Ausencias

2010                                                         
                                                                                  
Un cuerpo se mete al agua, se vuelve ligero, flota. Es física simple. Podemos obedecer a fórmulas y resolver lo que dicte la ciencia. Todo tiene una explicación. Sin embargo, la fotografía de  Rocío Lomelí se sumerge más allá, se niega a la superficie y prefiere bucear al interior, concentrarse en esas dos terceras partes de agua que nos componen. Reacciona a la corriente, a la marea, a la presión y obtiene resultados que llevan al espectador a distintas conclusiones.
En Ausencias, la fotógrafa es sugerente a partir del término. Un elemento (inocente en apariencia) disecciona al cuerpo, lo deforma, lo separa, lo priva de una parte. El ojo es engañado por el agua, y hace pensar en situaciones desgarradoras, oníricas, poéticas o etéreas, incluso capaces de aterrarnos. La refracción nos lleva al interior de nosotros mismos. ¿Dónde más podemos sentir una ausencia?
A través de esta serie de imágenes, podemos entender que la profundidad no es el fondo del mar. Desde el exterior que ofrece la luz, Rocío Lomelí nos guía a la oscura intimidad de cada individuo y nos retrata en el subconsciente, más allá, donde percibimos la verdadera explicación de lo que dice cada fotografía.

Francisco Rojas Cárdenas 














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